09 Oct 2007

Motos y accidentes

Quizá no sea muy popular lo que voy a decir, pero hablo desde la experiencia y con el corazón en la mano. Soy además parte afectada porque monto en moto habitualmente, soy motero apasionado y defiendo la moto de cualquier ataque como si me atacaran a mí mismo. Pero el incremento de accidentes en moto que se ha producido el último año no tiene nada de extraordinario.

La moto es un vehículo ágil y estable pese a lo que piensen los que no se han puesto nunca al manillar. Con suelo seco y en manos mínimamente competentes una moto moderna tiene unas reservas de seguridad activa -la que permite esquivar un accidente- superiores a un vehículo de cuatro ruedas. El problema es que la agilidad, la estabilidad y las reservas de aceleración suelen hacer que los motoristas olvidemos la escasa  protección que tenemos en caso de accidente. Es decir, una moto tiene una gran seguridad activa -sobre suelo seco-, pero una pésima seguridad pasiva. Es fácil esquivar con un movimiento rápido una colisión asegurada para un coche, pero en caso de no poder evitarla, las consecuencias, como no cuesta imaginar, son mucho peores...

Olvidar esto último lleva a tomar inconscientemente riesgos terribles. Circular entre coches, ir pegado a la esquina del vehículo precedente, adelantar en un "pis-pas" con raya continua... son vicios habituales en la ciudad y sus aledaños. Nunca pasa nada, hasta que un día sí que pasa y te vas al suelo, o te empotras contra el coche que ha dado un frenazo inesperado o ha hecho un giro brusco y, como vas pegado, pues tortazo al canto. Alguno me he llevado así y cada vez me vuelvo más cauto y desconfiado sobre la moto. No tengo ningún miedo a la moto (ni al coche), porque nunca me ha tirado por sí misma, pero sí que tengo cierta aprensión a los que me rodean y, en días de lluvia, al parcheado y repintado asfalto que tapiza nuestras calles. Por su culpa sí me he caído. De todas formas, considero que la responsabilidad de irme al suelo muchas veces también ha sido mía. Si la raya blanca de un paso de cebra está repintada y se me clava la rueda delantera yo también tengo culpa porque podría haberlo previsto circulando a la defensiva. Si me he comido el coche que ha girado sin previo aviso "cerrándome la puerta" ha sido también porque no me di cuenta de que conducía una señora asustada sobre un cojín y con el mentón levantado para ver algo por encima del aro del volante. Si he tenido que tirarme al suelo para no tragarme el BMW que se ha saltado el semáforo porque su conductor bastante tenía con no llegar tarde a una reunión y enterarse al mismo tiempo de lo que le decían por el teléfono que llevaba pegado a la oreja, la culpa también ha sido mía... Y es que, aunque no sea el malo de la película, probar lo duro que está el asfalto me hace tomar una postura defensiva en este sentido. La culpa es mía para mis adentros, en mi fuero interno, porque si en cada una de estas situaciones hubiera actuado pensado que las calles y los conductores están en mi contra quizá no me hubiera pasado nada, y esto al final es lo importante porque el que sale perdiendo soy yo, que no tengo ni carrocería ni airbag.

Esto no quita responsabilidad a los automovilistas que se comportan como homicidas involuntarios en potencia. Si habéis tenido la oportunidad de ver la reacción instintiva de un motorista ante un automovilista que ha estado a punto de llevarle al suelo suele ser bastante violenta. Y lo entiendo perfectamente porque para él alguien le ha faltado al respeto y como consecuencia ha estado a punto de hacerle daño. Con las motos hay que tener paciencia, comportarse con condescendencia y facilitarlas el paso. No van a hacerte llegar más tarde al trabajo porque se cuelen, tampoco haces nada malo por echarte lo más posible a la derecha en carretera para facilitarle el adelantamiento a una moto que va más deprisa... si debe o no hacerlo es su problema, no el tuyo.

Y tampoco exime de la culpa que tienen las administraciones públicas, que no tienden las carreteras pensando en la seguridad de los motoristas. Parece que la única seguridad que hubiera que preservar fuera la de los automovilistas, y que por el hecho de ir en moto hay que asumir que te puedes cortar en dos con un guardarrail o caer por culpa de una plancha de hierro mojada que tapa un socabón. El hecho de que aumenten los muertos en moto es lógico por la falta de comprensión que siempre han demostrado las autoridades y los automovilistas hacia este vehículo. Es sencillamente algo natural, debido a la llegada masiva las dos ruedas de conductores nóveles que sin experiencia se enfrentan a esas "pequeñas" trampas diarias que con unos años de perspectiva ves como algo cotidiano, casi inevitable, y que de vez en cuando, aunque tengas toda la experiencia del mundo (Norick Abe, expiloto de MotoGP recientemente fallecido por culpa de un autobús, descansa en paz), te puede tocar a tí en este macabro sorteo de víctimas. Lo malo es comprar muchas papeletas para el sorteo.

¿Cómo evitar los accidentes de moto? Pues desde luego no persiguiendo a los motoristas, ni llevando a las cadenas de televisión en el helicóptero de la DGT para sobrevolar un domingo el puerto de la Cruz Verde. Así lo que se hace es demonizar, hacer campaña y manipular a la sociedad. Es algo tradicional que tenemos que aceptar en todos los ámbitos de la conducción como algo con lo que se justifican y consiguen orientar la mirada del público hacia donde les interesa. Se trata de dar cobertura al ministro para que salga diciendo que los motoristas se matan por imprudentes, aunque reconozco que también es cierto en parte, por supuesto, pero es no querer decir toda la verdad. Se evitarían más accidentes de moto concienciando a los automovilistas que persiguiendo y amedrentando a los que vemos la carretera desde un casco. Si se quiere actuar sobre los motoristas hay que hacerlo desde la formación básica, con temarios orientados a fomentar la precaución al manillar antes de que chavales ávidos de sensaciones se lancen a la carretera con el carné calentito y muy poca idea del riesgo en sus cabezas.

Escrito por: clera 13 comentarios 09 Oct 2007 URL Permanente

17 Sep 2007

Controles de velocidad mínima ¡YA!

Hoy voy a hablar de los límites de velocidad. Pero no de los límites de velocidad máxima, si no de los límites de velocidad mínima. Creo que no es tontería que las autoridades se planteen realizar un estudio serio sobre la influencia de los vehículos que circulan a velocidades muy inferiores a las del resto del tráfico en las cifras de accidentes. Directamente, la velocidad anormalmente lenta es culpable de muchas colisiones por alcance. Indirectamente, también tienen mucho que ver con los accidentes provocados por adelantamientos indebidos, al obligar a realizar esta maniobra a conductores que, bien porque sus coches no dan mucho de sí o bien porque no se encuentran cómodos adelantando, no tendrían porqué hacerlo.

Esto es lo que dice el Código de Circulación:
No se deberá entorpecer la marcha normal de otro vehículo, circulando sin causa justificada a velocidad anormalmente reducida. A estos efectos, se prohíbe la circulación en autopistas y autovías de vehículos a motor a una velocidad inferior a 60 kilómetros por hora y en las restantes vías a una velocidad inferior a la mitad de la genérica señalada en cada una de ellas.

Circular a 60 kilómetros por hora "con todas las de la ley" en una autopista es jugarse la vida propia y poner en peligro la de los demás usuarios más que a 160 km/h. No he visto ningún estudio sobre este tema, pero lo dicta el sentido común. Y no hablemos ya de circular en una carretera convencional a 45 por hora cuando en muchas zonas del Norte de España estas vías todavía siguen operativas en rutas de alta densidad de tráfico por falta de autovías. Que se lo digan a los gallegos...

La revisión de estos límites debe afrontarse de forma urgente y es necesario si se quiere mejorar la seguridad de las carreteras y reducir las cifras de víctimas. La prioridad debe ser estudiar cual sería la velocidad mínima en función de criterios actuales, basados en las características de los automóviles modernos. Deberían usarse también los radares y controlar la velocidad mínima. No para "recetar" y recaudar, si no para controlar, reeducar  y, si es necesario, retirar de la circulación vehículos peligrosos y conductores que en muchos casos siguen circulando piano, piano; no por prudencia si no porque sus facultades lo les permiten controlar un automóvil. Por cierto, los reconocimientos médicos para renovar el permiso de conducir merecerían capítulo aparte...

En estos dos programas de La Segunda Oportunidad el maestro Paco Costas explicaba hace más de 30 años la importancia de adelantar con suficiente velocidad y los peligros de los accidentes por alcance.

Mal uso de la velocidad
Mal uso de la potencia

Colisión por alcance




Escrito por: clera 14 comentarios 17 Sep 2007 URL Permanente

30 Ago 2007

La culpa de los accidentes la tienes tú

Este es el mensaje no ya de la DGT, si no del Ministro del Interior. Como buen servidor público escurre el bulto de las responsabilidades desviando el tema. La culpa de los accidentes la tiene la velocidad, las distracciones, las imprudencias, el alcohol... El carné por puntos hay que valorarlo a más largo plazo y tampoco va tan mal... Estábamos peor hace cuatro años... Chorradas. Y no digo que no sea cierto, pero son chorradas porque las autoridades del Ministerio del Interior no son capaces de autocríticarse y ver qué se puede hacer desde el Gobierno de la Nación para reducir las cifras de siniestralidad. La culpa de los accidentes la tienes tú; los que hacen carreteras y los que las vigilan, no. Ellos sólo ponen las trampas para que tú demuestres que eres capaz de superarlas y si no lo consigues, pues claro está: la culpa es tuya.

Se gastan ingentes cantidades de dinero en campañas de publicidad diseñadas más para exculparse que para concienciar, cuando ese dinero haría más por reducir la siniestralidad (y por el paro) contratando con él más agentes que vigilen la carretera. Porque cuando vemos un coche patrullar creo que todos instintivamente levantamos el pie y nos comportamos con  especial educación, y sin embargo cuando vemos un anuncio dantesco lo archivamos en la papelera de reciclaje. Ahora la moda será vigilarnos con helicópteros (que no veas lo que cuestan), a vista de pájaro, que es más moderno. Es decir, el infractor no verá a los agentes, si no que recibirá la multa en casa una vez denunciada una infracción que nada habrán hecho por evitar en el momento que se produce. ¿Esta es la manera de acabar con los accidentes? Baje Dios -que está por encima de los helicópteros- y lo vea, porque yo, sinceramente, no lo veo.

"Tengan cuidado ahí fuera", recomendaba el sargento Esterhaus... ese sí que es un consejo cristalino

Escrito por: clera 9 comentarios 30 Ago 2007 URL Permanente

16 Jul 2007

Verano en las carreteras

Me gusta el objeto de la nueva campaña de la DGT de cara al verano. Esta vez hablamos de los despistes y dejamos en paz el clásico y recurrente tema -a la par de discutible- de la velocidad. Parece que acaban de descubrir que la mayor parte de los accidentes se deben a despistes y faltas de atención, pero se trata de una realidad tristemente presente en la mayor parte de los accidentes de gravedad. Veremos cómo funciona, pero me parece un importante giro en positivo. Lo mismo pienso de las cuñas de radio que vengo oyendo en las últimas semanas recordando que el carril izquierdo de las autopistas es para adelantar, y no para circular en solitario, y que la falta de respeto a esta norma acarrea accidentes por alcance, retenciones y en definitiva que las autopistas se conviertan prácticamente en carreteras convencionales.

Eso sí, espero que no decaiga la presión sobre la letal mezcla alcohol y conducción, la peor lacra de las carreteras españolas y que precisamente ahora que llegan las vacaciones se vuelve especialmente trágica. La lucha contra las distracciones difícilmente puede basarse en la acción directa de los agentes de tráfico, aunque la presencia de los mismos en las vías hace que todos nos volvamos especialmente estrictos en el cumplimiento de las normas. No sé si será casualidad -con la cantidad de kilómetros que recorro al año no lo creo- pero desde que hay radares fijos parece que los de verde han desparecido de las carreteras... el chiste fácil acuñado por la gracia popular dice que no tiene tiempo de salir porque están contando el dinero de las multas. Pero para luchar contra la mezcla alcohol y conducción es imprescindible someter a una presión máxima las carreteras y horarios más peligrosos. Sólo así por desgracia, con la amenaza de la pérdida del carné, las sanciones económicas e incluso de cárcel, se puede acabar concienciando por un lado a los más receptivos y retirando de las carreteras por otro a quienes se nieguen a asumir su responsabilidad en este tema.

No quiero dejar de pedir atención hacia los cientos de miles de magrebíes que en estas fechas cruzan España con destino a sus pueblos de origen en el Norte de África. Circulan lentamente, tras muchas horas de carretera y solana, con vehículos sobrecargados y frecuentemente en estado precario. Merecen una atención especial para evitar alcances en autopista, especialmente cuando se adelantan unos a otros a 80 kilómetros por hora. Todos los veranos tenemos que lamentar algún accidente fruto de la fatiga y del sueño, aunque parece que los agentes de tráfico hacen la vista gorda ante esta realidad. Los controles de carga y del estado de los vehículos pueden ser un engorro, pero a la larga les concienciarían sobre la necesidad de circular con vehículos en condiciones para afrontar viajes que de una atacada parten de los Países Bajos o Francia y terminan en el Magreb. También sería positivo que se estableciera algún control de las horas al volante que acumulan y obligarles a descansar o turnarse al volante. Por su seguridad y la de el resto de usuarios de la carretera. Desde luego no es un tema menor.

Por último el coche nos puede transportar en verano a experiencias maravillosas y viajes inolvidables, pero merece la pena estar seguros de que se encuentra en perfecto estado para afrontar la fatiga de los órganos mecánicos como consecuencia del calor. Una revisión básica puede marcar la diferencia entre un viaje para recordar y otro para olvidar. Por lo demás, prudencia, carretera y... la manta puedes dejarla en casa.

Escrito por: clera 6 comentarios 16 Jul 2007 URL Permanente

21 Jun 2007

Pecados al volante

Ya era hora de que la Iglesia se implicara en la realidad de la carretera: Esta semana el Vaticano ha presentado un decálogo con las normas que todos los cristianos debemos seguir cuando nos ponemos al volante, y la verdad es que hay de todo. Parece hecho un poco precipitadamente y algunos puntos son bastante flojos, incluso mal elaborados. Lo que es seguro es que si todos -cristianos o no- cumpliésemos con este decálogo, seguro que disminuían los accidentes, los pitidos y los cabreos al volante de forma exponencial.

El primero es de lo más obvio y por ello un poco absurdo: "No matarás". No hay que darle muchas vueltas, aunque ciertamente hay que ser malo de película de Sergio Leone para ir por ahí matando a la gente con el coche porque sí. Supongo que tenían que ser diez y no nueve...

El segundo: "Que la ruta sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal", tiene bastante más significado. La carretera es un bien compartido y en ella nos encontramos todos. Convivimos en ella, y hay que entender que cada uno la debe usar pensando en no molestar a los demás, pero además que el prójimo puede tener un concepto, necesidad o limitación diferente de la circulación del nuestro que hay que respetar. Hay que ser respetuoso, cortés y condescendiente con los otros, siempre.

El tercero: "Cortesía, corrección y prudencia te ayuden a superar los imprevistos". No pitar al torpe, no excitarse por que se te cuele un tío jeta y por supuesto elegir siempre la maniobra menos arriesgada. No obstante, si se te presenta un riesgo inesperado ten claro que la rapidez de reacciones es fundamental, y que siempre hay que pensar en evitar el daño mayor. Vamos, que no te pares a pensar en el decálogo y en cambio busca siempre la mejor opción para salvar la vida de los demás, de los pasajeros y la tuya propia. Por ese orden.

El cuarto: "Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente" Las frías normas de tráfico obligan a socorrer a los accidentados, pero el consejo del Vaticano va más allá e insta a los cristianos a ayudar a los demás en el camino cuando se pinchen una rueda o se queden sin gasolina. Lo cierto es que en las autopistas españolas no es muy recomendable seguir este mandato al pie de la letra. Los arcenes son tan ridículos que más vale rezar por el que se ha quedado en la cuneta si se encuentra bien de salud que parar y convertirse en blanco para cualquier imprevisto. De todas formas los postes de asistencia suelen funcionar pero no siempre, porque lo habitual es que el ministro y el consejero inauguren la autopista y después ya se coloquen "accesorios" a la misma, especialmente en periodos electorales. Los motoristas tenemos la buena costumbre de parar y ayudar cuando vemos un casco colocado en la cuneta, señal que advierte de que un compañero está en apuros. No estaría de más que en el coche hiciéramos lo mismo, aunque el tamaño de un automóvil muchas veces es un claro impedimento.  

El quinto: "Que el automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado". En fin, a la religión le dan sentido las normas morales; no todo es evitar accidentes y en cuestión de coches está claro que hay una buena dosis de exhibicionismo y demostración de estatus circulando por nuestras carreteras. Está claro que dentro de la mayor parte de los coches potentes, lujosos y caros no está un amante del automóvil o alguien que valore las virtudes objetivas del vehículo, sino personas que ven en su coche una demostración de "estatus" y que de alguna manera pretenden trasmitir lo bien que les va en la vida. Precisamente estos conductores muchas veces se escudan tras su cochazo para sentirse los reyes de la carretera. No obstante un coche caro casi siempre es muy seguro y agradable de conducir, por lo que no se trata de no comprarlo si no de no usarlo como símbolo de algo más allá de lo que es.

El sexto: "Convence con caridad a los jóvenes y a los que ya no lo son para que no se pongan al volante cuando no están en condiciones de hacerlo". Este mandamiento me parece bien... y me parece mal. ¿Porqué no se hace mención expresa de que si no estás tú mismo en condiciones no circules? ¿Es que acaso los cristianos tenemos prohibido beber alcohol? Los buenos consejos empiezan por uno mismo. Por otra parte, convencer con caridad debe ser hacerlo con comprensión... pero yo añadiría que, si es imprescindible, les arrebates la llave, eso sí, con caridad.

El séptimo: "Brinda apoyo a las familias de las víctimas de los accidentes"
... y el octavo: "Reúne a la víctima con un automovilista agresor en un momento oportuno para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón". Ambos me parecen muy positivos y edificantes. Creo que incluso desde las instancias públicas deberían fomentar estas actitudes y comportamientos de forma generalizada, porque por un lado viendo las consecuencias de los accidentes se ayuda enormemente a evitarlos, y mostrando la solidaridad con los demás se fomentan los valores sociales.

Y por último el noveno y el décimo tienen tambiénEl Papamovil su punto común: "En la ruta tutela al más débil" y "Siéntete tú mismo responsable de los demás". La responsabilidad. Al volante es esencial porque  como bien dice el Vaticano cuando conducimos somos responsables de los demás, podemos influir en sus vidas. Especialmente con los más débiles: los peatones, los ciclistas o los motoristas. Hay que tener siempre un trato especialmente generoso con los vehículos de dos ruedas,  mirar dos veces el retrovisor antes de cambiar de carril por si una moto se ha metido en el ángulo muerto y por supuesto dejar por lo menos un metro de distancia al adelantar a un ciclista, intentado hacerlo además a una velocidad moderada si no hay mucho espacio entre nuestro vehículo y el suyo. Con los peatones más todavía, aunque los arzobispos deberían hacer también un decálogo para que los más frágiles de toda esta maquinaria tomen conciencia de que son parte integrante y responsable del tráfico y que también va con ellos respetar las normas, por la cuenta que les trae.

En fin que de todo hay. Pero si analizamos los consejos adicionales que aprovechando este decálogo nos dan las autoridades eclesiásticas vemos cosas tan chocantes como que recemos el rosario en viajes largos "porque su ritmo y su dulce repetición no distraen al conductor". Menudo rollo de viaje... como para amargarte las vacaciones, vamos. Por supuesto de aquí a la patente del volante con cuentas hay un paso. O por ejemplo que resultaría conveniente que en los nudos de autopistas se instalasen capillas, eso sí, fijas o móviles, dando opciones al Ministerio de Fomento; y también en los bares de carretera... y es que ciertamente hay algunos en los que hay mucho pecado, aunque no al volante. Definitivamente considero que están bien estas cosas, pero es una pena que la Iglesia esté tan alejada de las costumbres y usos de la sociedad actual. Da la impresión de que no han salido  de San Pedro en los últimos 50 años. Aunque claro, los que han redactado estos consejos seguro que tienen chófer, del mismo modo que cuando censuran el uso del condón demuestran que ellos no tienen necesidad de usarlo.

Por mi parte seguiré haciendo la señal de la cruz al comenzar un viaje, entrar en un banco de niebla o ver un accidente (llámalo superstición si quieres...) como también por supuesto aconsejan los padres de la Iglesia.


Escrito por: clera 3 comentarios 21 Jun 2007 URL Permanente

06 Jun 2007

Conducir y navegar

El uso de navegadores en la conducción cotidiana está alcanzando cotas extraordinarias. De hecho según un estudio hecho público por Navteq, proveedor líder a nivel mundial de cartografía para sistemas de navegación, en 2007 se venderán en Europa 19 millones de dispositivos entre aparatos instalados de fábrica y los denominados PND, o dispositivos específicos de navegación portátiles.

El éxito masivo ha tardado en llegar porque, como suele suceder con este tipo de inventos, los primeros navegadores eran caros y sus virtudes poco conocidas, pero sus indudables ventajas y el crecimiento de la oferta han terminado por consolidar un mercado floreciente. Ahora hay navegadores para todos los públicos. Desde los modelos más sofisticados con pantallas de TFT a todo color hasta las agendas electrónicas (PDA), la oferta está al alcance de casi todos los bolsillos. Además, las lagunas que hace un lustro podían achacarse a algunas cartografías en zonas concretas de la geografía puede decirse que ya superadas, aunque para no quedarse atrás no sólo es necesario adquirir el navegador y el software de mapas, si no también periódicamente hacerse con la última versión disponible, lo que supone un coste de unos 100 euros que muchos usuarios no están dispuestos a asumir. Este es uno de los problemas a los que se enfrenta el mercado de los navegadores, y de cómo lo solucionen dependerá en gran medida la implantación generalizada de uno de los sistemas de ayuda a la conducción más útiles y de mayores posibilidades futuras.

Uno de los frutos del desarrollo de los navegadores es la posibilidad de recibir avisos sobre el estado del tráfico en tiempo real, algo que yo ya he comprobado en muchas ocasiones que se convierte en un excelente aliado de la conducción cotidiana. Aunque sepa perfectamente la ruta a seguir para llegar a mi destino, al contar con las alertas de tráfico cuento con un aliado más para evitar los atascos en hora punta. Sin embargo, al mismo tiempo no soy partidario de llevar siempre encendido el navegador. Parece que, como sucede con las cosas que se ponen de moda, el que tiene un navegador lo usa como un juguete, y como un elemento que queda muy bien colocado sobre la luna delantera, funcionando en todo momento aunque sea para recorrer rutas de sobra conocidas. Si no es necesario, el navegador puede distraer la atención del conductor, y más todavía cuando se disminuye el campo de visión frontal. De hecho la normativa de tráfico prohíbe colocar cualquier objeto que estorbe la visión sobre la carretera y la Dirección General de Tráfico, a mi juicio con buen criterio, ya ha advertido de que de que pueden empezar a caer "recetas" por esta causa.

Sin embargo Navteq (el responsable de la mayoría de los mapas que puedes encontrar en el navegador de tu coche, en tu Tom Tom o en cualquier otro dispositivo de navegación) publicó otro interesante estudio sobre los beneficios de la navegación sobre la seguridad y la economía. Según este estudio, el uso de navegadores reduce el consumo (y por tanto la polución) en un 16% cuando se circula por rutas desconocidas, puesto que evita el mayor kilometraje que supone perderse; y en cuanto a la seguridad la influencia del navegador supone según este estudio un 11,7% menos de accidentes... quizá gracias a que un navegador evita tomar direcciones prohibidas, ayuda a colocarse en el carril correcto para realizar un giro próximo con la suficiente antelación, etcétera... aunque no me cabe duda de que estas cifras estarán en cierta medida contrarrestadas por los choques derivados de distraer la atención de la carretera para mirar la pantallita...

En definitiva creo que los navegadores tienen un increíble futuro por delante, con avances como la señalización de semáforos, visualización fotográfica de la cartografía de las ciudades, comunicación con otros vehículos para advertir sobre obstáculos y peligros en la vía, etcétera. Los usuarios ya tenemos clara la utilidad de esta tecnología y ahora lo que queda es alcanzar la madurez en el uso que se hace de ellos.

Escrito por: clera 6 comentarios 06 Jun 2007 URL Permanente

28 May 2007

Pere Navarro resucita la Gestapo

El Director General de Tráfico, Pere Navarro, ha decidido pasar de los jueces y tomarse la justicia por su mano. Como a su juicio los procesos contra los conductores que coleccionan puntos van demasiado lentos, está decidido a colocarse la estrella de sheriff y patrullar las calles, con la colaboración de la policía local, lo que quiere decir que todos querrán llevarse un pellizco de las multas que para eso están las guardias municipales en muchas ciudades.

La idea es hacer la vida imposible a los 5.000 individuos que desde la entrada en vigor del carné por puntos acumulan ya más de 20 puntos (¡caray!), porque los jueces tardan demasiado tiempo en dictar las sentencias sancionadoras, o atendiendo a criterios que no son del gusto de la DGT se atreven a absolverles en algunos casos. Ahora resulta que el Director General de Tráfico, de un plumazo, se quiere cargar nuestro régimen de libertades, la seguridad jurídica y en definitiva la división de poderes: Si los jueces no hacen lo que quiere el Director General, el Director General hará de juez. Es terrible lo que se esconde detrás de estas intenciones.

Así, mientras los pesados de los jueces con sus presunciones de inocencia y otros remilgos estudian los casos, atienden los recursos, examinan las pruebas, citan a declarar a los implicados y toman una decisión ajustada a derecho, la policía local de la localidad en la que resida el incauto infractor reciba un "soplo" de la DGT con información sobre las personas que acumulen más puntos, para que sean objeto de una constante instigación policial, un seguimiento permanente y "licencia para empapelar" con el aplauso de las autoridades de tráfico. La DGT espera conseguir agilizar las denuncias; es decir, rellenar más papeletas por minuto. Endurecer las sanciones; así, en frío de forma personalizada y sin leyes de por medio, todo justicia, vamos... Y ahora viene lo mejor: ¡El envío de determinados expedientes a la Fiscalía del Estado para su tratamiento penal!.

¿Tendrá Conde Pumpido la misma sensibilidad que con de Juana Chaos? No lo sé, ni dudo de la competencia de este señor, lo digo sólo porque poner los mismos medios contra el conductor que se saltaba los radares de la A6 a 220km/h en su Lexus que contra (o no...) un miembro de ETA que ha matado a decenas de personas suena un poco fuerte.

Lo peor de todo es que en la revista Tráfico de este mes de junio -editada por la DGT- vienen unos cuantos ejemplos de estos terribles infractores y para mi sorpresa no aparecen conductores suicidas, ni etílicos al volante, ni implicados en atropellos con fuga. No ¡casi todos son conductores sancionados por los radares! Es decir, que muchos de ellos seguramente no eran conscientes de la cantidad de puntos que estaban acumulando hasta que un buen día les llegó la "súper receta" o vieron la foto de su coche por la tele. Gente normal y corriente, sin instintos criminales, que no se salta los semáforos ni conducen borrachos. Gente que simplemente no se ha dado cuenta de que hay un radar en su camino diario y sigue conduciendo como hacían sus bien informados vecinos hace tan sólo un año.

Si yo fuera el Fiscal General del Estado y me enterase de las intenciones de Pere Navarro estaría riéndome hasta mañana... pero si fuera el conductor del Lexus igual estaba buscando piso en la otra punta del mundo.

Escrito por: clera 5 comentarios 28 May 2007 URL Permanente

10 May 2007

¿Eres un buen conductor?

El diagnóstico que los usuarios de Hoymotor.com hacen sobre las razones más importantes que están detrás del alto número de accidentes de tráfico que se producen en nuestro país no deja lugar a dudas, tanto por su rotundidad -más del 50%- como por la cruda autocrítica que supone.

Los culpables de los accidentes somos los propios conductores y lo sabemos. Sabemos por tanto que a pesar del carné por puntos, a pesar de las sanciones cada vez más duras y a pesar de que las carreteras estuvieran como la nueva pista de Barajas seguiríamos dejándonos la vida dentro de nuestros coches. De todas formas estoy convencido de que tras esa autocrítica hay muchos participantes en la encuesta (seguramente la mayoría) que no piensan en sus propios defectos al volante si no en los de la cantidad de insensatos, locos e inútiles que inundan las calzadas españolas. Y no les falta razón...

Pero ya puestos me he parado a pensar en mí mismo como conductor:
- ¿Qué tal conduces, Carlos?
- De maravilla. Si todo el mundo condujese como yo, no habría accidentes de tráfico.
- ¿Pero siempre conduces igual de bien?
- Bueno... casi siempre. Alguna vez he ido demasiado deprisa por autopista sin tener en cuenta que alguien despistado puede meterse en mi carril sin advertir que llega un pirado a todo trapo. Alguna vez he conducido por una carretera con niebla a una velocidad que me pondría en apuros en caso de surgir un obstáculo de la nada. Alguna vez he conducido con sueño y riesgo de quedarme dormido. Alguna vez he tenido un despiste al cambiarme de carril en una autopista y me he llevado una buena y merecida pitada. Alguna vez he apartado la vista de la carretera para buscar algo. Alguna vez...

Haz examen de conciencia. Igual tus "pecados" al volante son diferentes de los míos, pero igualmente poco recomendables. Seguro que alguna vez has cometido imprudencias o has tenido despistes que si se hubiera dado un cúmulo de circunstancias adversas podrían haber acabado en fatales consecuencias. En nuestra mano está minimizar estas terribles carambolas del destino.





Escrito por: clera 3 comentarios 10 May 2007 URL Permanente

28 Mar 2007

“Hay muchas razones para no matarte en Semana Santa. Elige la tuya y hazlo”

Curioso el nuevo mensaje con el que la DGT nos manda de vacaciones: "Muchas razones para no matarte", pero "hazlo". Desde luego la ambigüedad no debería tener cabida en un enunciado tan serio, pero da la impresión de que los responsables de las campañas de comunicación de la DGT tienen problemas para manejar conceptos básicos del lenguaje... 

Estoy rotundamente en contra de estas frases porque impactan a gente fácilmente sugestionable -sólo a este tipo de gente- y además lo hacen sólo durante un período corto de tiempo. Por ejemplo, "Porque a 150 no se salva nadie" además de que es mentira y de nuevo la chapuza es evidente, llevo toda mi vida circulando a 150 km/h con frecuencia   y de momento ni me he muerto (bueno, toco madera...) ni en el catequismo me viene que esté condenado al infierno. Resulta que volviendo a casa este fin de semana era grotesco ver el mensaje en los paneles luminosos, y bajo ellos, todos los coches de la N-1 circulando por lo menos a  esos infernales 150 km/h, gracias a Dios sin cumplirse la macabra sentencia. Además, sin ser puntillosos, es mentira. Conozco gente que se ha salvado de accidentes a esa velocidad (¡en moto!) y otros que lamentablemente perdieron la vida sin siquiera alcanzar los 50 kilómetros por hora. Ya que hablamos de motos, la velocidad inadecuada puede matar pero los guardarraíles siegan vidas. Más inversión en mejorar las infraestructuras, divulgar actitudes positivas al volante y educar a los niños para la convivencia vial y menos demonizar con mensajes torpes un factor como es la velocidad, que por sí sola no es igual a accidente.

Saludos y tened cuidado ahí fuera 

Escrito por: clera 6 comentarios 28 Mar 2007 URL Permanente

21 Feb 2007

¿Adiós al cambio manual?

En la revista AutoExpress del 14 de febrero de 2007 aparece un interesante artículo titulado ¿El final del camino para las cajas manuales?. Al parecer, Toyota ha revelado que los cambios manuales tradicionales plantean problemas de eficacia combinados con los sofisticados sistemas de propulsión híbrida y también que son incompatibles con el control de tracción electrónico de alta tecnología de la marca. Así las cosas, según AutoExpress, algunos coches como el Toyota Auris, que inicialmente se comercializan con ambos tipos de cambio, evolucionarán hacia gamas en las que exclusivamente se disponga de cajas automáticas.

Las berlinas de lujo, la mayoría de modelos con 400 o más caballos de potencia, e incluso los coches más urbanos -Smart-, se ofrecen sólo con convertidores de par o cambios manuales con  accionamiento robotizado. La experiencia y los muchos kilómetros que hago con todo tipo de coches hacen que cada vez me gusten más los cambios automáticos. Rara vez entiendo la afirmación de que son aburridos, hoy en día una auténtica leyenda urbana que tiene su base en el funcionamiento de los convertidores de par de hace un par de décadas por lo menos. Bueno, también es justo decir que algunos fabricantes entienden los cambios automáticos como cajas para tontos y ofrecen productos de infame funcionamiento, pero afortunadamente cada vez son menos. Lo cierto es que el desarrollo de los cambios "a manubrio" lleva mucho tiempo estancado mientras que las novedades en trasmisiones automáticas o asistidas no deja de sorprender constantemente.

Primero fueron las cajas automáticas con accionamiento secuencial, una emulación del cambio manual que sin duda sirvió para convencer a curiosos procedentes de las cajas tradicionales que comenzaron a decantarse por los convertidores y a olvidarse del embrague. La posibilidad de seleccionar las marchas manualmente fue entonces el gancho por el que miles de conductores se pasaron al automático para usarlo como manual... algo que os garantizo que al cabo de poco cae en desuso porque las ventajas y virtudes de las modernas trasmisiones automáticas terminan por imponerse. Luego comenzaron a llegar las primeras cajas manuales robotizadas, un excelente invento que permite mantener sensaciones directas entre el acelerador y las ruedas y al mismo tiempo olvidarse de las marchas en ciudad o de tener que tirar de la palanca en conducción deportiva gracias al accionamiento desde el volante. Alfa Romeo, BMW, Citroën, Mercedes, Toyota, Volkswagen... son unas cuantas las marcas que se apuntan a este tipo de cambios opcionales en turismos de las más diversas gamas. Al mismo tiempo, el desarrollo de los cambios automáticos por convertidor de par no deja de evolucionar. Mercedes presentó hace un par de años un cambio automático de siete relaciones, Lexus lanzó recientemente uno de ocho y BMW anunciará en breve otro similar.

Ni siquiera la excusa de que consumen más que los manuales resulta convincente. Los modelos con cambio DSG (Audi, Seat, Skoda y Volkswagen) consumen menos que las versiones manuales convencionales, y los BMW Serie 5 MY 2008 dotados de cambio automático por convertidor de par también reducen los consumos frente a los cambios manuales a igualdad de motorización. Siempre quedarán una serie de modelos con cambio manual, del mismo modo que actualmente puedes comprar un Lotus sin dirección asistida, pero el estándar de la industria tira hacia el cambio automático por multitud de razones: emisiones, consumos, comodidad, suavidad... y hasta prestaciones puras. En menos una década las ventas de cambios automáticos habrán superado a las de manuales.

Escrito por: clera 1 comentario 21 Feb 2007 URL Permanente

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