Entre nosotros
África, la gran perdedora del Dakar
Aunque la semana pasada publicamos en Motror 16 un amplio reportaje de los 30 años de existencia del Dakar, no me resisto a opinar sobre su cancelación, debido a las amenazas terroristas. Vaya por delante mi adhesión a la decisión tomada por la organización para garantizar la seguridad de todos los participantes.
Recordemos que 15 días antes una familia francesa que estaba de turismo por Mauritania, país donde iban a celebrarse ocho etapas, fue atacada a tiros cuando comía al borde de una carretera. Cuatro de ellos murieron, incluidos dos niños, y el padre se encuentra malherido. Es evidente que los terroristas mandaban un primer mensaje de muerte a sabiendas de la publicidad que produciría un atentado o, como ha ocurrido, la cancelación del rally más famoso del mundo.
Lo cierto es que la suspensión del Dakar ha sido una desgracia para el deporte en general y para África en particular. Hay un número importante de participantes a los que esta decisión les ha hecho un «roto» económico, especialmente a los privados, a los que nadie les va a devolver el dinero y el tiempo invertido. Cuestión diferente es el drama africano, el continente más pobre del mundo y al que va a ser muy difícil que vaya alguien de turismo después de esta historia.
En el caso de Mauritania, uno de los países más míseros del continente, el paso del Dakar le suponía más del 20 por ciento de su PIB anual y, lo más importante: era una puerta abierta para que el resto del mundo, especialmente los países ricos, vieran su calamitosa condición de vida. Compañías como Repsol aprovechaban la organización del evento para hacer llegar medicinas y material sanitario a los hospitales y, aunque en esta ocasión la preciada mercancía llegará a su destino, nadie sabe lo que pasará en un futuro.
Ahora esta puerta se cierra. La organización buscará otros destinos. Lo tremendo de la cuestión es que el fundamentalismo islámico que amenaza con mandarnos a la mezquita o al cementerio, se ha salido con la suya. La suspensión del Dakar ha creado un grave y peligroso precedente en el mundo de la competición.
Sobre este blog
Ángel Carchenilla
acarchenillaLos temas del mundo del motor parecen ir dirigidos solo a un público especializado y muy específico y sin embargo, no debiera ser así, cuando forman parte de la vida y de los hábitos de todos. En este espacio trataré cualquier noticia o información, ya sea de actualidad, deporte, política... referida a este mundo en el que el debate debería generalizarse.
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1 comentario · Escribe aquí tu comentario
Lito Jiménez dijo
Yo soy uno de los muchos que, de forma silenciosa, no comparten la opinión de Ángel Carchenilla.
La opinión que aquí expreso, es la misma que comparto en mis conversaciones con amigos, compañeros de trabajo y familiares, y de forma razonada llegamos todos, con relativa frecuencia, a la misma conclusión. No es una carrera desenfrenada de vehículos lo que necesita África, no es el estampido de mil vehículos atravesando las humildes comunidades de chozas, donde ya en más de una ocasión han sido atropellados algunos niños, lo que esperan los africanos. El rally del Dakar es una arrogancia insufrible para los que viven en esa ruta que marcan los que tienen dinero, aunque a su paso dejen la huella de sus ruedas y una limosna.
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